domingo, 22 de noviembre de 2015

Hace dos meses...


Hace dos meses de la primera presentación y más de 1.000 personas se han dejado seducir por los encantos de "Duérmete mi rey". Parece que fue ayer cuando me quedé toda una noche de martes en vela tecleando en mi notebook la idea original de la trama del libro (como me dolía la espalda al día siguiente). Momentos de risa, de rabia y otras situaciones hicieron zizzaguear por encima de mis mejillas alguna que otra lágrima tonta.

Espero que esa noche fuera el nacimiento de algo tan bonito como lo es para mi el amor por las palabras. 

Gracias a todos y a cada uno de vosotros por entrar en este blog, gracias al ayuntamiento de Ponferrada por prestarme su apoyo, a la asociación cultural "todos en marcha" por darme asilo, a Zaira Alonso por ayudarme a nadar en este mar social, a Ricardo Bouzas por ser un pozo sin fondo, a Jesús Álvarez por tener la llave mágica que abre todas las puertas...

Y de gracias en gracias, empiezo con los agradecimientos que ilustran una de las primeras páginas del libro:

"A la luna, al sol, a mis ganas de escribir, a los enanos y a los gigantes, a los que se van y nunca vuelven, a los que hablan tan deprisa que nadie los entiende, a los que siempre te saludan con una sonrisa, a los que silban por la calle mientras caminan, a los que viven la vida más vivos, a los que nacen estrellaos,  a los que no saben de que color es el cielo, a los que son infelices con todo,a los que son dichosos con nada..."

Portada y Contraportada

"Ese pueblo que me regaló la vida, y me dejó  crecer  entre las cenizas de la posguerra marcadas  por el hambre de pan y cultura. Ese pueblo de urces y sauces perdido entre las montañas, donde los ríos siguen siendo de agua limpia, y sus montes,como embrollo de bobinas de esparto se extienden  por parte de la geografía berciana. Ese pueblo que me enseñó,  que teniendo manos para trabajar, y aire  para respirar, todo lo demás sobra..."

Cinco Domingos cambian esta historia.

Resúmen


La trama se desarrolla en un pueblo. Ahí nuestro protagonista cuenta a veces en pasado, a veces en primera persona, variopintas situaciones por entre las calles y los bosques del mismo. Cree firmemente que subiendo al árbol más alto del Bierzo, puede divisar los edificios de Buenos Aires y algún día quizás poder llegar allí. Ocupa el tiempo libre haciendo recados a su abuela y recolectando setas entre los retorcidos boscajes de toda la comarca; cuando alguien le pregunta el lugar donde las ha encontrado, él, siempre contesta: "EN SANTA MARÍA DE TODO EL MUNDO"...